Parece que, actualmente, las corbatas han sido relegadas a unos ámbitos muy concretos de nuestra vida.

De hecho, conozco a muchos hombres que sólo llevan corbata en ocasiones especiales, como en bodas o en otras grandes celebraciones.

Parece que están siendo tildadas de un elemento anticuado y poco necesario en un mundo cada vez más moderno.

Sin embargo, las corbatas siguen siendo un accesorio muy necesario en determinados ámbitos y muy recomendable, incluso en ambientes donde no son estrictamente necesarias.

Por ello, desde Corbarella queremos defender a la corbata haciéndote unas breves indicaciones de las alegrías que pueden darte las corbatas si las llevas puestas.

Te dan un toque de distinción que difícilmente conseguirás de cualquier otra manera. En un mundo donde el look “casual” parece imponerse en todo tipo de ocasiones, el uso de la corbata se está relegando cada vez más a ocasiones muy determinadas. Sin embargo, la corbata siempre da un toque de elegancia que difícilmente se puede conseguir con otras prendas de ropa.

Dicha distinción te diferenciará del común de los mortales y te elevará por encima del resto, presentando un aspecto que te distinguirá fácilmente del común de los mortales. Y, en una época en que es de vital importancia destacar por encima de los demás de una forma positiva, esa pizca de distinción puede ser suficiente para marcar la diferencia.

Una corbata es sinónimo de profesionalidad.

Generalmente, cuando vemos por la calle a un hombre con un traje y una corbata, asumimos prácticamente de forma directa que se trata de una persona vinculada al mundo de los negocios y que tiene una determinada posición socio-cultural. Por lo tanto, el traje y la corbata se vincula directamente con la profesionalidad en el inconsciente colectivo.

En muchos ambientes se esperará que lleves traje y corbata, considerándose un error por tu parte que no lo hagas, mientras que en otros ámbitos, puede ser un activo en tu favor. Así pues, ten en cuenta que, en el lenguaje simbólico universal, la corbata es un símbolo de profesionalidad del que no debes desprenderte.

¡Saldrás ganando!

Las corbatas ayudan a que te tomen más en serio. En un mundo donde, como ya hemos indicado, la ropa casual está empezando a dominar todos los terrenos, parece que la informalidad es la norma imperante.

Sin embargo, hay momentos en los que quieres ser tomado en serio y para ello, presentar un aspecto adecuado es fundamental. Es muy difícil tomar verdaderamente en serio a alguien que viste una camiseta con chistes graciosos o que viste unas bermudas.

No es lo que comanda el lenguaje no verbal. Sin embargo, el uso de traje y corbata siempre ayuda a transmitir una imagen de seriedad y profesionalidad incluso a un hombre que todavía presenta un aspecto muy joven.

Por lo tanto, si realmente quieres presentar una imagen seria y comandar tanto autoridad como respeto, entonces no puedes dejar de llevar una buena corbata.

¡Recuérdalo!

La corbata también es un signo del respeto que te despierta la persona a la que te encuentras. El código de vestir, aunque les parezca anticuado a muchas personas, sigue estando vigente, sobre todo en diversos ámbitos. Existen personas y situaciones en las que no llevar puesta una corbata está considerado como una auténtica falta de respeto y una afrenta para nuestro interlocutor.

Por lo tanto, la corbata no sólo es un accesorio que ayuda a proyectar una imagen de respeto y profesionalidad, sino que también es una muestra de deferencia por la persona con la que nos encontramos. Y en muchas ocasiones, es de vital importancia para llevar los negocios y los asuntos profesionales por buen camino.

Así pues, no subestimes el poder de una buena corbata. Puede llegar a señalarte tu camino hacia el éxito.

Existen muchas razones para llevar corbata en los tiempos que corren y todas ellas actúan en tu beneficio. Llevar una corbata adecuada, perfecta y elegante en todo momento puede abrirte muchas puertas.

Por lo tanto, conviértela en tu mejor tarjeta de visita. ¡No te arrepentirás!

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